Breve Curriculum Astronómico Parte II
Termino mis estudios, y comienza mi vida laboral. Se cumplen los
compromisos contraídos, luego tengo una hermosa esposa y una
bella hija.
Los primeros sueldos, fueron para formar el hogar, pero al primer
respiro presupuestario tuve mi venganza a aquella compra que
había realizado a ciegas.
Ahora residía en la capital, podía ir a la mejor óptica, y elegir
el lente que realmente quería. En efecto así lo hice.
Habían unos prismáticos Zeiss en vitrina, y también un
Monóculo 16.....40 x 64 sobre un pequeño trípode para trabajo
sobre una mesa o similar. De aspecto impresionante, tipo militar,
de marca PZO , de procedencia Polaca.
Solicito al comprador poder observar, y lo colocamos sobre el
mostrador. Apuntamos hacia una de las ventanas del teatro
Municipal, que se encontraba al frente de la tienda.
Se imaginan los detalles, al observar a tan corta distancia. Y eso
que miraba atraves de la puerta de vidrio de entrada al
establecimiento. El vendedor con mucha amabilidad, abre la puerta
y enfocamos hacia un pequeño cerro en el centro mismo de Santiago.
La vista ......impactante !, 40 aumentos contra 6 o 7 aumentos de
un prismático, no hay comparación alguna, excepto por la visión
binocular.
Eso era lo que buscaba, calidad óptica de lo mejor, como así también
lo fue su precio. No importa....valió la pena, solo hubo que esconder
la factura, para no complicar un reciente matrimonio. Creo que a
todos nos pasan estas pequeñas trivialidades.
Cuando realicé la compra solo pensaba en el uso de visión terrestre,
y el uso astronómico ni siquiera lo había pensado, exceptuando las
vistas a la Luna.
Mi interés era , poder ver mas cerca, o ver mas detalles en objetos
distantes.
Nunca pensé que vería cosas que no conocía, o vería detalles en
objetos o lugares conocidos, pero muy lejanos.
Conservo este lente hasta la fecha, son innumerables los objetos
que he visto o eventos que he presenciado a la distancia.
Por citar algunos, recuerdo que mirando la Virgen que se encuentra
en el cerro San Cristobal en Santiago, tenía como fondo los contrafuertes
cordilleranos, en época que se encuentran nevados. De repente veo un
pequeño reflejo en la nieve. Apunto en esa dirección, y fue muy grande m i
sorpresa al ver el campamento de Sky de Farellones, y el reflejo era
producto de un carro en movimiento.
Casi nadie en Santiago sabe que se puede ver este campamento desde
la parte Oeste de la capital, solo saben lo que han subido a la montaña y a la
inversa ven la gran cuidad.
En otra oportunidad mientras realizábamos una excursión a la cordillera,
había un camión militar en el lugar donde normalmente acampábamos.
Conversando con el conductor, nos cuenta que espera a un grupo de
escaladores de la Escuela Militar de Alta Montaña, que están ascendiendo
el Cerro el Toro, un nevado estacional que se encontraba muy cerca de
nosotros. tomé mi lente y empecé a escudriñar la imponente montaña.
La sorpresa.... para irse de espaldas. Encuentro al grupo en las tres cuartas
partes de la ascensión. Lo sigo observando hasta que alcanzan la cumbre.
Los veo todo el tiempo que estuvieron en ella. Contemplo todo e l descenso
en la parte nevada. Un espectáculo para nunca olvidar. Puedo seguir contando
experiencias, pero nos saldríamos del contexto.
Solo puedo comentarles que, entre vistas marinas, observación de animales y
pajaros, cóndores en su hábitat, trafico aéreo, avance de variadas
construcciones,y además si le colocamos un tubo extensor tenemos
macrovistas.
Todo esto es una pequeña muestra de lo que podemos hacer con un instrumento
de este tipo. Si ahora le sumamos su utilización astronómica son muchas las
satisfacciones que nos puede dar.
Hablando de su uso en Astronomía, yo había visto detalles en la Luna con
binoculares,ahora lo podía hacer con 16 y 40 aumentos. Por supuesto asoman
un infinidad de detalles.
El diámetro Lunar cubre todo el campo de visión con el ocular de 10 m/m y
con el de 25 m/m,tenemos un campo mayor. Menos detalles a cambio de una
vista mas agradable.
Durante mucho tiempo solo fue la Luna mi punto de observación en el cielo,
logrando memorizar muchos accidentes lunares, captar cambios en el
terminador, variabilidad de sombras en las fases de creciente y menguante.
Por años no me hizo falta otro instrumento para observar la Luna.
Escudriñando el cielo nocturno, siempre dirigido a las estrellas mas
brillantes, cae en el campo de visión el planeta Saturno. Todo un
espectáculo. Coincido con otras personas que es difícil explicarlo con palabras,
las impresiones y emociones que sientes la primera vez. Lo sigo observando
por varios días. Después de esto , pasó un tiempo largo, quizás un par de
meses que no realicé ninguna observación. Cuando trato de verlo nuevamente,
no lo consigo, ya que trataba de ubicarlo en el mismo sector del cielo donde
normalmente lo había visto. ¿ Que pasaba...? Será que se desplaza muy rápido..?
No me apena reconocerlo, pero mi ignorancia astronómica era la culpable.
Yo por supesto entendía el desplazamiento del cielo por efecto del movimiento
de rotación. Pero no consideraba para nada el desplazamiento producto del
movimiento de translación. Cuando lo conseguí, bastante desplazado por cierto,
fue mas por casualidad, ya que buscaba al azar, sin ni siquiera saber que los
planetas solo recorren la franja Zodiacal.
En algún otro momento me tropecé con el planeta Venus. Con un buen enfoque
evito algo de deslumbramiento, producto de su gran brillo y veía las fases sin
ninguna dificultad. Para mi, este planeta era mi pequeña Luna.
En un periodo de vacaciones, a orillas de una hermosa playa en el Océano
Pacífico, donde era fácil conseguir noches oscuras, y siempre buscando los
objetos mas brillantes en el cielo, me encuentro con el planeta Júpiter.
No lo podía creer . No me impresionaba tanto su mayor diámetro respecto
a Saturno, sino sus cuatro satélites acompañantes, tan puntuales como
brillantes. La inclinación de su plano de giro, me hizo sentir ese sentimiento
de ingravidez, eso de flotar en el espacio, y su independencia de la Tierra.
En observaciones siguientes pude comprobar el cambio de posiciones
relativas de los satélites Galileanos. Un verdadero descubrimiento para mi,
ya que era capaz de ver cambio de posiciones a mas de setecientos millones
de kilómetros.
Mas adelante, continuaron las sorpresas, sus desapariciones y reapariciones,
comprobar cambio de posición en una sola sesión de observación, etc.
De esta manera pasaron 15 años de observaciones esporádicas de la Luna,
Saturno, Júpiter y Venus. También zonas del cielo con abundantes estrellas
(Vía Láctea). La observación de algunos cometas, no pasó mas allá de verlos
como un borrón difuso, que de ninguna manera mejoraban la visión a ojo
desnudo.
De todos modos, durante todos estos años, fui un verdadero embajador de
estos objetos celestiales. Se los mostré a cuanto amigo conocía, y a cuanto
curioso que quisiera mirar por mi monóculo.
Muy pocos fueron los que se impresionaron al verlos por vez primera. La
mayoría los observaban para saciar su mera curiosidad.
En el año 86, la tan esperada llegada del cometa Halley, hizo estremecer
las fibras, a los amantes de esta afición. Comienza el momento, para mi, de
prepararme mejor para seguir disfrutando de esta hermosa ciencia.
Continuará........................
Víctor Aguirre / YV6EQX
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